Programadorus garajensis

Descubren el último ejemplar de programadorus garajensis

Se alimentaba de la humedad de las paredes y la luz de las pantallas

Todo el mundo sabe que los pioneros en esto de programar cositas para los ordenadores iniciaron sus pasos en los garajes de sus casas. Nada que ver con las lujosas mansiones que algunos obtuvieron tiempo después, ni con las celdas acolchadas que consiguieron otros. Series de ficción, reportajes… El mito del garaje es una historia que siempre se ha explicado y se conserva en el recuerdo colectivo. Y todo el mundo coincide en una cosa: esos tiempos ya pasaron. Los programadores de hoy en día ya no trabajan en el garaje, entre vehículos y cacharros. No, lo hacen en oficinas como trabajadores normales, o en sus cuartos oscuros, rodeados de posters raros y patatas.

Programadorus garajensis
Aunque parezca mentira, el susodicho está a la moda

Pues bien, resulta que todo el mundo estaba equivocado. En Pensilvania, un pequeño grupo de estudiantes de la universidad local ha descubierto una casa de las afueras donde aún sobrevive un ejemplar programadorus garajensis, especie que se consideraba extinta. La comunidad científica se ha volcado en la conservación de este espécimen, con la esperanza de poder estudiarlo y aprender sus extrañas costumbres. Por el momento, se sabe que el espécimen está enfrascado en el desarrollo de una versión a cuatro del Pong.

Creemos que quedó aislado de la comunidad en algún momento, enfrascado en el desarrollo de una nueva versión del juego. Parece que perdió el contacto con el exterior y no se ha enterado de los avances de los últimos años. De momento, nos limitaremos a observar su comportamiento para aprender más de esta rara especie.

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